A la hora de analizar los tira y afloje de la relación
empleador / empleado en la comunicación lo hacemos
generalmente centrándonos en el empleador. Pero
no podemos dejar de lado la tentación de ceder
ante los diversos encantos de los medios por parte de
los profesionales de la comunicación.
Si bien estas decisiones
son tal vez las más personales que tenemos que
tomar, creemos conveniente citar algunos conceptos de
Daniel Bougnoux que pueden sernos útiles a la
hora de definir un rumbo.
En su libro “Introducción a la Ciencias
de la Comunicación”, Bougnoux analiza la
infiltración de la publicidad en los medios,
asegurando que desde que los encargados de prensa y
los publicitarios comenzaron a autodenominarse comunicadores,
se enfrentaron dos oficios: los periodistas, cuyo rol
es el de extraer, analizar y presentar información
al público, y diferentes comunicadores que saben
bien que demasiada publicidad mata a la publicidad y
que no hay nada más eficaz para la misma, que
canalizar los anuncios hacia el prestigioso espacio
de la información, ya que es este el soporte
más rentable para la publicidad*.
Frente a esta incesante guerra puede resultarle difícil
al periodista sostener el objetivo de una información
verdadera sin ceder a las tentaciones propias de la
comunicación. Para mantener clara la división
entre información y comunicación y así
poder mantener intacta la función del periodista,
dos conceptos pueden ser de gran utilidad para delimitarlos:
en primer lugar la información se compra, o cuesta,
en general, algo, mientras que la comunicación
se da; en segundo lugar, y tal vez más importante,
se denomina información a un enunciado o a un
mensaje de interés, supuestamente general, y
que emana del orden anónimo del mundo, mientras
que la comunicación proviene de empresas o grupos
identificables y sirve a intereses particulares*.
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*BOUGNOUX, Daniel, "Introducciona
a las ciencias de la comunicación", pág.
91 y 92. |