6. Testimonios
Habiendo ya planteado medianamente el panorama, nos gustaría transcribir algunos casos particulares de estudiantes y egresados de la carrera que ya han dado sus primeros pasos en el campo laboral, e inclusive citar a reconocidos profesionales de la comunicación que cuentan o critican actitudes tomadas por ellos mismos o por colegas frente a la tentación de ceder. Creemos que esta es la mejor manera de ilustrar el panorama e inclusive ver algunos temas que no hemos tocado hasta el momento.
Como, luego existo.
“La primera vez que pude unir mis opiniones con mi trabajo fue después de la dictadura. Tengo más de 40 años de carrera y los primeros 20 no pude unir ambas cosas: o expresaba mi pensamiento o me ganaba el pan. Recién en El Periodista y en Página/12 pude unirlos. Es lo ideal pero sé que es excepcional y la mayoría no puede hacerlo. Y esa posibilidad se construye a lo largo del tiempo. No hay una fórmula que se pueda aplicar en todo momento.” (Horacio Verbitsky en “Peridismo y Militancia”, Revista 3 puntos, Nº222, 27 de Setiembre de 2001, Buenos Aires, Argentina)
Ley de radioexplotación.
Cuando comencé a trabajar en una radio nueva que pretendía ser importante, el director de la misma, nos reunió a todos los empleados y nos advirtió que al ser una radio que recién estaba por salir al aire, el dinero iba a escasear y que dependía de nosotros que funcione, agregando que “…el día que yo vea un peso, ustedes van a ver un peso”. Que mejor manera de lograr que los que trabajábamos día a día para que la radio saliera al aire nos pusiésemos la “camiseta” e hiciésemos lo mejor posible nuestro trabajo. Lo cierto es que fue sólo cuestión de meses para que ese encantador discurso se transformara en “… tendrían que agradecer que los dejo trabajar en la radio… saben cuántos hay atrás de ustedes que quieren su puesto y que no me reclamarían ni un centavo! ”.
15 años no es nada.
Un caso notorio fue la rescisión, después de 15 años de trabajo, del contrato de Víctor Hugo Morales con Radio Continental. La separación no se debió a conflictos económicos sino a opiniones contra los intereses empresariales de la emisora. Morales, señalado como el mejor relator del país, vincula la rescisión del contrato a las críticas que desde Competencia (programa que conducía desde 1987), realizó a Torneos y Competencias y a Telefónica, la compañía que maneja Radio Continental.
Acoso Sexual
Desde el principio fui incitada a hacer cosas como sentarse en la falda de los directivos del canal, por mencionar lo más liviano que me propusieron. Al principio la tensión fue mucha hasta que finalmente se dieron cuenta de que no me prendía a esas cosas,, pero todo fue mucho más complicado para mi que para mis compañeras que cedían ante las ofertas. Un buen día llegó ese tan repetitivo momento en que los medios efectúan reducción de personal y a la hora de decidir a quien echar, uno de los nombres que apareció en la lista fue el mío. Es cierto que podríamos atribuirlo a falta de profesionalismo de mi parte o bien a sucesivos errores que pudiese haber cometido en mi desempeño, pero todo esto queda de lado cuando la persona que estaba comunicándome que ya no formaba parte del medio, y ante la inevitable pregunta de ¿por qué yo?, la respuesta fue “vos sabes que esto viene mal desde el principio”.
El Caso Moneta
Un gran debate sobre el papel de la prensa fue desatado por las declaraciones antisemitas de Moneta en una entrevista conducida por Marcelo Longobardi y guionada por Rolando Graña -contratados por Canal 7 de Mendoza. ¿Puede un periodista dejar que el entrevistado diga lo que quiera? ¿Es ético que trabaje por encargo?. Veamos algunas de las respuestas textuales que dieron dos profesionales de la comunicación sobre le tema.
Norma Morandini
“Cada vez que se juzga o se habla de periodismo, se comete el error de pensar sólo en la televisión, que es precisamente donde menos periodismo hay. Creo en una regla básica: los periodistas debemos servir a la sociedad y no servirnos de ella. Éste es un momento en el que están amenazados los límites entre propaganda y periodismo. Los periodistas tenemos que estar atentos para no ser manipulados o servir -a veces involuntariamente- a intereses privados o de grupos que nos utilizan para su beneficio. Prefiero parecer ingenua o cínica, y aun cuando sé que las empresas cada vez más utilizan a periodistas para mejorar su imagen pública, o entrenan a sus directores para enfrentar a las cámaras contratando a periodistas, creo que eso está reñido con la ética, y en tren de definir el ‘deber ser’, o la deontología periodística, no hay que tener miedo de definir lo que está bien y lo que está mal en nuestra profesión. Una cosa es ser periodistas y otra es ser lobbista, dos actividades que suelen confundirse. Mi ideal, y que se constata en las grandes cadenas de televisión del mundo democrático moderno, es que los periodistas no sean empresarios de sí mismos. Esto no sólo quita libertad, sino que resta energía, tiempo y esfuerzo para dedicarnos a la investigación, que es sinónimo de periodismo y no una excepción. No soy ingenua en relación con la subordinación económica, pero cuanto más grande y poderoso es un medio, más facilidades tiene el periodista para ser independiente.” .
James Neilson
“…en el fondo se trata de la honestidad personal e intelectual de cada uno y del respeto por el lector o televidente, si bien a mi entender tomar por “periodistas” a ciertos personajes televisivos es una exageración, como calificar de “artistas” a la gente de la farándula. Algunos periodistas merecen confianza, otros no, porque sin aclararlo nunca, están al servicio de algo, trátese de su cuenta bancaria, un partido, una ideología o una confesión religiosa, y por lo tanto suelen mejorar la verdad.”
La lucha desde adentro
“La diferencia entre el trabajo en los medios y la facultad es abismal, y a su vez también hay una gran diferencia entre lo que yo esperaba y lo que pasó. Al principio, como sos estudiante, te tratan como si fueras un inútil, por ejemplo, mis días transcurrían haciendo notas a las candidatas a reinas de la vendimia. Pero en marzo el motín en la cárcel me salvó porque trabajé bastante más de lo debido y yo estaba feliz porque por fin hacía realmente un trabajo periodístico. Cuando uno está en un medio y cada mes que pasa te renuevan la estadía, te parece muy bueno pero con el tiempo descubrís cuál es el doble juego al que te prestás. A los seis meses estaba confundido porque sentía que tenía que estar agradecido porque me había transformado en el productor de la segunda edición del noticiero, era productor del programa “Opinión”, me habían aumentado el sueldo pero seguía siendo un pasante. (…). Los días previos a que me echaran fueron muy duros, desde julio del 2001 hasta enero del 2002 pasaron muchas cosas grosas a nivel noticiero (recorte de sueldos a estatales, paros generales, caída de las torres, y el famoso 19 y 20 de diciembre donde me interné en el canal) y estaba bastante saturado. La experiencia que te da trabajar en un noticiero es impagable, porque aunque se trate de Canal 9 de Mendoza sabiendo que no es de lo mejor, es el más importante de la provincia. El problema es que el sacrificio que tenés que hacer para mantenerte es bastante grande. No sólo me refiero al abandono de la facultad, sino a que te griten por culpa de otros, a que hagas notas que no te gustan, o a que un pequeño error borre diez aciertos que hayas tenido antes. Sin contar con lidiar con la ideología del medio que por supuesto no era la mía pero no te da para andar criticándola. En mi experiencia personal el trabajo me gustaba tanto que era superior a todas esas cosas malas que antes te enumeré. Nunca existió la situación manipuladora de decidir sobre cosas tan trascendentales como si hacer una nota pro o contra abortos, pero sí sabía que a veces uno tiene que pautar notas que sólo le interesan al medio y sentís que descalifican tu trabajo (…). La gente, los colegas, te conocen, saben como sos y tal vez sea lo más importante. A lo largo de estos años he trabajado en distintos medios, todos menores que el canal, y la dinámica es más o menos la misma, ya lo sabrás. Comprobás que si te bancás esa situación de los medios no es porque seas un transero sino porque el laburo que hacés te gusta mucho o sentís que es tu vocación. No creo en los cambios de mentalidad empresarial por la lucha de uno solo. Creo que la forma de cambiar una mentalidad es cambiar la propia. El medio es una empresa y uno cada tanto puede imponerse con alguna nota en particular o un interés específico, pero la general la ganan ellos. Si yo fuera millonario me daría el lujo de renunciar cada vez que pasa algo que no me gusta. Aprendí que prefiero hacer mi propia lucha desde adentro (siempre que pueda) antes que huir cada vez que mi ética se sienta ofendida.
Claudio Barros, Estudiante de último año de la carrera, que tuvo que posponer sus estudios por haber conseguido trabajo en los medios
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- 1.1 Dr. Roberto Follari: La comunicación, ese objeto que se dice de muchas maneras. - November 8th, 2006
- 1.2 Lic. Jorgelina Bustos: De búsquedas y galopes en los estudiantes de Comunicación Social. - November 8th, 2006
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